hoy buscando mis llaves encontré medio mazapán que me invitaron anoche y que había guardado "por un ratito" en mi bolsillo. estaba en el hueco del forro de mi saco de plumas, con plumas. las saqué y me lo comí...
una mujer ansía ser una reina, porque una reina tiene más orgullo que perder
mishima
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irreal
No robes a tu soledad pura tu ser callado y firme. Evita el necesario esplicarte a ti mismo contra los casi todos. Solamente tú solo llenarás enteramente el mundo.
diría que gabriela es mi mejor amiga de la universidad -sé que ella tal vez no diría lo mismo de mí, da igual- tiene un nuevo blog para su nuevo libro http://www.sexografias.blogspot.com/ y no hay más que verlo y vernos para notar cuán diferentes podemos ser. jugábamos a pelearnos en los jardines de la universidad cuando teníamos 17 yo y 18 ella. ella se lo tomaba en serio y sacaba sus furias, yo terminaba cortando la cosa. ella era estructurada en su pensamiento, yo siempre terminaba divagando. ella es ahora madre de familia, yo... bueno, yo a veces todavía necesito no una sino muchas madres... la última conversación intensa que tuvimos fue en el parque guel, en compañía de su hija lena. la última trunca por msn, porque o lloró lena o iba a cocinarle a jaime... también intentó enseñarme a rizarme las pestañas. no lo logró. yo la llevaba en la bicicleta a casa de su chico mientras ella se fumaba un porro con amplia experiencia. yo me fumé mi primer porro a los 20. ella usaba un short minúsculo cuando la conocí, tenía las piernas delgadas, morenas y brillantes; yo las tenía gorditas, blancas y más bien con tendencia a la sequedad (yo detesto los shorts...). estábamos en primer ciclo de universidad y había decidido -sí que me duró poco- no depilarme. si les gusta bien y si no también, solía decir. no me impidió ganar miradas, es verdad; pero mi pánico social pudo más y a los 2 ó 3 meses los pelos volvieron a ser arrancados con violenc ia. más adelante nos distanciamos un poco, pero nuestra amistad es una de las más románticas que tengo. mi cariño por gabriela es diáfano y a veces brutal, como son las amistades de verdad. no coincidimos en ciertas cuestiones éticas, no coincidimos en nuestra forma de ser; pero eso no es relevante. recuerdo cómo a veces discutimos o yo tuve pánico a su sarcasmo que sé que modera por mí, recuerdo su llamada un día, una conversación en el malecón, confesiones, recuerdo cuando yo le decía, tan inocente, que su sueño con el mar tenía que ver con su mamá y ella respondía, tan inocente, que seguro que sí... ¿a dónde se me fueron las mitologías? al menos sé que hay por lo menos dos lados en una moneda, aunque estén ambos siempre a punto de explotar. "y el vómito siempre por salir y a punto de secarse" escribí alguna vez...