28-may-2009
cioran y despedida
Creo que tú has llegado a detestar tanto lo que piensan los demás como lo que tú mismo piensas», me dijo aquella amiga poco después de vernos tras una larga separación. Más tarde, en el momento de despedirnos, me citó un apólogo chino del que podía deducirse que nada iguala el olvido de sí mismo. Ella, el ser más presente, el más rebosante de «yo» que pueda imaginarse, ¿por qué especie de malentendido preconiza ahora la renuncia hasta el punto de creer que ofrece el ejemplo perfecto?
e.m. cioran
...
este blog se cierra...
renaceré, como ave fénix, en alguna utopía sin nombre sin tiempo, anónima nuevamente, secreta
08-may-2009
faith
hace días, cuando me trepo al carro, sobre todo, y me siento, empiezo a pensar en frases, textos breves con los que podría iniciar uno mayor. uno era acerca de, justamente, la sensación que me produce estar en el carro, un día cualquiera, a las 7 de la mañana, por ejemplo, camino al trabajo, pero llego al trabajo y el punto de partida cae, dicto 4 ó 5 horas seguidas y eso termina. termino cansada, porque dictar a adolescentes puede ser desgastante -aunque de los 3 salones que tengo, 1 es realmente agradable y los otros 2 están bastante bien-. luego tengo alguna reunión de trabajo y almuerzo malamente un triple en pan blanco, a lo mejor una ensalada de frutas... después manejo de regreso, paro a dejar o a comprar algo, escucho música en el camino, pico algo, veo una hora de tv, me duermo. eso no tiene nada de malo, una rutina, un formato no pueden tener nada de malo, solo que algo falta... claro, falta la hora de meditación que a veces logro enchufarle a mi despertar o que, si no, inserto en mi tiempo antes de dormir, faltan las 1 ó 2 horas de yoga que he retomado algunos días después de la última crisis lumbar, faltan las clases de pilates que empezaré en un par de semanas y algo de danza que está por llegar y, así, comienza a subir la emoción en mi interior, en mis palabras. falta el taller de chacras que empiezo mañana y que fui a recoger esta mañana materiales para armar una nueva tanda de cuadernos y probablemente álbumes de fotos..., pero existe un punto de quiebre, algo que nuevamente rompe el sistema que parece perfecto nuevamente... almuerzo un rico tacu-tacu sin acompañamiento de carne, decido pasar a ver una exposición después. entro, suena la música, me emociono, unos cuadros abstractos de gran formato, locetas de cerámica -carla a..., se me fue el nombre, una italiana-, pronto se va, pienso en el día de la madre, pienso en que quiero celebrar a mi madre aunque me reviente la farsa comercial que es verdaderamente la fecha. entro a una tienda porque, al pasar -aunque estaba sin lentes- unas florecitas en una camiseta gris me llaman la atención: hay algunas cosas bien lindas, de media estación y baratas (no pienso en las 3b, pero las tengo incorporadas), entro, me pruebo, me compro. llego a mi casa dos horas después de haber estacionado para almorzar. entro al msn, al facebook, a mis 3 correos, hablo unos minutos con una amiga, respondo un par de correos. empiezo a creer que procrastino, pero ¿qué estoy procrastinando?: ¿lo que más quiero?, ¿ser yo misma?, ¿lo que había planeado? (casi no planeo). creo que lo que procrastino es desterrar definitivamente la sensación de inadecuación respecto del momento en el que estoy. no es permanente, pero sí una frecuente en mí.
hace unos días conversaba con un amigo y me decía que debía tener fe, que debía dejar en manos superiores la definición de mi vocación, de mi motif en la vida... estoy de acuerdo, estoy de acuerdo, todo se ajusta, pero, a veces, en los tiempos de transición -y mi vida sí que se muestra casi siempre como una transición, menudo lujo de "permamente impermanencia" el que me ha tocado- uno siente que quiere tener un piso fijo donde dormir, por ejemplo, por más de 2 ó 3 meses y no, la circunstancia aún no ofrece eso. en estos meses he aprendido adaptabilidad, convivencia (con y sin tensiones), más de desapego, paciencia y seguro otras cosas más que aún no sé bien. escribir, escribir es como ir detrás del tiempo perdido o del tiempo que la conciencia fuera de la meditación no puede siempre sincronizar a su ser. cuando uno va a un centro de vipassana, pasa los últimos días sobre todo, observando lo que hace con detenimiento, impidiendo que los pensamientos lo saquen del instante... "estoy moviendo la pierna derecha que se ha levantado 3 centímetros del piso, una mariposa pasa frente a mi vista, debo regresar a la pierna que ya bajó nuevamente y ahora es la otra pierna y caminamos lentos lentos nos vamos poniendo tortugas, tortugas que atrapan pensamientos con la rapidez de un atrapamoscas... lentos movimientos, rápidos destierros
ayer miraba la contracara de "cartas a un joven poeta", favorito mío por mucho tiempo y de la china, mi "alojante" tempora, que lo tiene entre sus libros en la sala-estudio-escritorio. decía ahí que rilke había gozado de mecenazgos a lo largo de su vida. rilke había mostrado su vocación con tanta claridad que todo se había armado para que él pudiera escribir -y eso, en ningún momento, implicaba que no fuera doloroso-, eso había hecho que él simplemente escribiera, que reflejara en su espejo lo que en lo más profundo y negro de la noche le había contestado que sí al hacerse la pregunta "¿debo escribir?" como aconseja que hiciera al "joven poeta".
pro-fe sional, con-fe sional. en eso radica aún mi diferencia con muchos otros seres, no tengo pro-fe sión, no he terminado de entregar mi fe a nada (aunque he llegado a creer que lo hacía alguna vez). profesión, profesional están ligadas a profesar y profesar es también "creer"; sin embargo, a diferencia de otros momentos, no estoy demasiado preocupada al respecto, porque, es irónico, tengo fe, fe en mí misma, en mi propio camino, en que las cosas cuajan, llegan, en que tengo algo para dar y el universo y yo somos uno solo, que también estoy para recibir, para ser.
(y para reírme un poco de mí misma, en esta ocasión nos acompaña george michael con faith...; además, fue un símbolo sexual de mi infancia, jamás me importó que el nunca fuera a tener romantic faith en una chica)
29-abr-2009
cuadernos HOLOGRAMA
04-mar-2009
momentos en el tiempo
chuchawoman
03-mar-2009
la reina de las nieves
¿cuál es el hada más fría de todas?
la reina de las nieves
¿por qué?
porque es el hada helada
14-feb-2009
noche de van gogh
es que todavía NO VI A IVÓN
03-feb-2009
las puertas abiertas -y no tan abiertas- de la percepción
primera parte
fui a casa de mateo, a dejarle el prometido estuche para plumones. se va de viaje y necesita algo compacto. aunque pude dejárselo, no lo encontré y ya no creo que lo vea en el próximo mes y medio. me hubiera gustado darle un beso y un abrazo. bajó alcira a recogerlo; había imaginado que se tomaría ella el trabajo de bajar y no de hacerme a mí subir y así fue porque nunca apretó el botón del intercomunicador para aparecer 2 minutos después delante de mi vista. le dejé besos a mateo, pregunté a qué hora partía mañana y pedí que no se le dijera que lo iría ver, porque nada detesto más que una (probablemente, en este caso) falsa promesa.
estaba tomando el camino de regreso (vivo a dos calles) y pensando en cuál era la mejor manera de evitar la fila de tráfico interminable que separa su casa de la mía, cuando decidí entrar a una galería que está más o menos a medio camino. eran como las 7. pensé que a lo mejor no habría exposición o que estaban montando otra, porque vi un grupo de hombres en la puerta. sin anteojos, de noche, no sabría decir si eran obreros, choferes, tíos de saco y corbata. entré sin mirar, previo reconocimiento de una mirada que me creó un instante la duda de que me dirían que no se podía pasar. entré. junto a la cafetería tres chicas como de mi edad (¿chicas?) conversaban. creo que conozco a una de ellas, no me saludó, no intenté verificar nada. fui directamente al ambiente de al fondo. cuadros que reproducían dos de las esquinas, cuadros pequeños al ras del piso que copiaban la pared y sus zócalos de cemento (pulido ;), un cuadro ovalado que reproducía a 3 personas arrodilladas o semi frente a una escultura de metal azul en medio de un hermoverdísimo paisaje probablemente urbano, pero con la ciudad oculta. me maravillé de la técnica, no solo de esa que nos hace confundir la realidad con la ficción, sino sobre todo de esa que nos transporta a una nueva realidad o a una realidad interior (¡como si existiera alguna realidad que no fuera interior!). pasé de nuevo al ambiente grande que intencionalmente había eludido. supe al entrar que esa exposición debía verla de reversa. lo único que no caminó hacia atrás fueron mis pies (sí, además sudados y metidos en unas slaps de plástico, aunque para ese momento ya lo hubiera olvidado), porque sí lo hicieron mis intenciones y la secuencia escogida. luego me encontré con un pequeño cuadro redondo que reproducía un fragmento (¡cómo si todo no fueran fragmentos!) de la sala de algún museo europeo, el prado, el louvre –no puedo asegurar cuál-, y una mujer rubia de espaldas miraba, como yo miraba el cuadro. blanco y negro el cuadro, como fotografía con espesor, me volví a sobrecoger como ante el cuadro del intenso verde. me di cuenta: eran mis realidades que se asomaban buenamente –estaba sensible esta noche- y podía sentir, que no entender probablemente (¡como si hubiera algo que entender!, ¿o sí?... ohhh, sí… jiji…) aquello que era solo una imagen y me hablaba susurrándome. solo puedo decir que aquella artista ha cruzado una puerta que yo conozco, nada más. luego pensé por un instante que qué hermoso manejar esa capacidad de asir un fragmento de manera tan sobrecogedora, tan abismante. debo decir que de las demás piezas no diré nada. tal vez viví un momento sagrado (como se expresa en waking life) frente a algunos de esos cuadros. me miraron y los miré. nos vimos. salí buscando el texto que hablara de las piezas, aunque sospechaba casi segura que no lo tendrían. efectivamente, no había texto contra la blanca pared y en la última sala previa al hall de entrada, un cuadro miraba la pared y una pieza de metal estaba envuelta en plástico de embalaje. tenía sentido que fuera parte de la muestra. ya en el hall, me acerqué al mostrador a ver las tarjetas –que tampoco decían nada que no supiera: nombre, fecha, lugar- saludé y la claricastaña que estaba del otro lado que podía parecer francesa o sueca o tal vez inglesa, pero que solo podía ser limeña, levantó la cara, diré que fue mucho si sonrío con displacer y continuó al teclado. luego vi el catálogo –pegado a una plataforma acrílica –debo reconocer que limpia y sobriamente- y, considerada la amabilidad de la casa –que no era novedad para mí- y también sin pensar tanto, pregunté cuánto costaba. “no esta en venta” y otra vez la mirada baja. pero adentro del catálogo encontré lo que buscaba y que normalmente no: un texto. un largo texto que empecé a leer, hablaba acerca de la monotonía e intentaba diferenciarla del aburrimiento al que tal vez nos había condenado algún texto del siglo vi y no sé qué otro escrito de kierkegaard o schopenhauer. no tuve más que interesarme, jamás los he considerado equivalentes, al menos no en todas sus facetas y decidí ponerme a leer. eché mano de mi mejor registro de humildad y me puse a leer frente a la fría anglolimeña. debo reconocer que, por un instante, pensé que tal vez no quería leer sino solo incomodarla con mi presencia –y mis pies sudados, y algo hinchados por el calor, que ella en realidad no veía-, mis axilas también habían dejado huella en la blusa celeste que vestía desde hacía más de 12 horas –pero hace tiempo que eso dejó de avergonzarme, solo los pies, a veces…- y hasta pensé decirle que era una pestífera burócrata, que mientras ella debía teclear estúpidas cartas o responder mails que rechazan la venta de “cuadros usados” (aunque esa ya es otra historia…), yo podía estar a esa hora libre –hacía horas- de mi trabajo haciendo lo que me viniera en gana. pero eso duró solo un ápice-, quería seguir leyendo, y en el fondo esa faceta de mí es demasiado pequeña como para expresarme. por otro lado, algo me decía que no terminaría de leer ahí y que eso no dependería totalmente de mí; pero como no soy pitonisa, ni telépata (;), seguí leyendo. no pasaron más de dos páginas sin que la señorita en cuestión levantara la mirada con cierto esbozo ya de culpa y cierta –levísima, por cierto- coloración novedosa en su frente y mejillas y me dijera: “el catálogo acaba de llegar y recién lo estamos repartiendo (sic), pero como veo que te interesa, ten. yo me sentí feliz –porque antes, durante mi lectura, también había tenido un instante mi pensamiento la idea de que los catálogos no se venden sino que se regalan y que a lo mejor iría después al segundo piso, donde la señorita es “solo” vendedora de la tienda que hay ahí y le preguntaría el procedimiento formal-, en fin, no tendría que leer parada, tendrías las imágenes en tamaño postal y podría coleccionarlas como hacen los niñitos con sus figuritas… estoy en joda… me sentí feliz, no porque se me hubiera “recompensado”, de hecho, reivindicación no era lo que yo necesitaba en esas horas, sino porque esta mujer había renunciado a su pequeña parcela de guardiana de las reproducciones de las reproducciones de las reproducciones de las realidades exteriores que en verdad siempre son interiores. le dije que gracias, me dijo que se notaba que me interesaba, le dije que sí, que mucho y que el arte en general. pero básicamente se trató de una reconciliación. nos habíamos transformado mutuamente frente a ese mostrador. yo la había visto y ella a mí; pero a diferencia de las pinturas, nos habíamos visto a destiempo o yo había esquivado su mirada que hizo que me viera más adelante, o yo construí ese instante de su mirada y ella sigue estando adentro de mí. en waking life, que ya menté y vi el otro día, dice alguno de los tantos personajes –uno de los más relevantes para mí tal vez- que uno se libera cuando deja de ser la proyección del sueño de los otros. eso hice esta noche y mi realidad interior fue por partida doble mía: una vez fue un regalo, la otra una conquista.
segunda parte – segundo piso
una vez que tuve el catálogo, pasé a mirar el segundo piso: lo otro podía esperar a ser leído en cama. aunque ya era tarde, aunque me quería duchar, empezar un nuevo libro y muchas cosas más que, como siempre, pasada cierta hora debo abandonar, pensaba que podría o simplemente avanzaban los pequeños deseos a trompicones pensando que todos tendrían lugar (ahora no hago más que escribir esto).
bueno, en el segundo piso una serie de otro artista: “retratos” de actores de cine (de ayer, hoy y siempre…;), algunos llevaban al pie su nombre real, otro el de sus personajes. muy buenos, por cierto, impecables, pequeños, brillantes, no sé, no soy crítico: mata hari, kirsten dunst, ghandi, y, de pronto, me crucé con juana de arco, bueno, me cruce con la falconetti en su papel de juana de arco. imaginando que serían muy caros, pero no tanto, me atreví a lanzar esta vez no un deseo sino una pequeña quimera y pregunté: “cuánto cuestan”, “1600” (es gracioso como en el perú, en ciertos espacios, se presupone que el 1600 no necesita el complemento soles o dólares, porque se asume tácitamente –supongo que lo segundo (yo siempre fui una ingenua)-. comenté a la dependienta de la tienda que me gustaba, pero que imposible, que yo no tenía esa cantidad y con mi catálogo de luxe en mano, entré a mirar botellas de plástico transparentes cruzadas por tornillos que costaban 550… y cosas por el estilo. jamás seré de las personas que digan que cómo puede algo así costar tanto (o en todo caso no en virtud de los materiales), que su sobrino de 5 años puede hacer lo mismo, que un garabato no sé qué cosa y ese tipo de cuestiones, yo, más bien, me pregunto siempre cómo podría yo hacer exactamente lo mismo que aquellos señores de los 550. tal vez le pongo nombre a los como 20 tubos gastados de papel higiénico que tengo en el aparador del baño y con los que no sé qué hacer, pero que no me decido a botar, algo así como “la diarrea de un artista”, “las consecuencias del exceso interior” o “lo que el water se llevó” y expreso buenamente mi frecuente incapacidad traslaticia, porque a veces, solo queda la ansiedad que no se vuelve color sino exceso de comida y sus consecuencias… en fin, seguiré pensando en aquello.
tercera parte
ya regresando, crucé la pista que me había preocupado sin mayor dificultad, casi sin darme cuenta. lo que pensaba ya para ese momento es que había intentado comprar a juana de arco y por 1600 (aunque no supiera la denominación). ni siquiera: había intentado comprar el retrato del retrato de juana de arco. había intentando poseer la integridad de juanilla, a quien respeto profundamente –aunque a ella le valga madres-, por 1600 y ni siquiera nos habíamos podido mirar. fui capaz de reconocerme esta noche en la mirada hostil de la chica de un mostrador, en la respuesta del 1600, en el abismo de la puerta cruzada por otra persona, pero no pude, mirarme en juana de arco y tal vez solo por ello simplemente la quise poseer.
cuarta parte – final
ya en casa, escribo. al rato pienso en la canción que quiero que acompañe este texto o, más bien, me dice que es ella quien quiere estar. soy interrumpida. estoy más concentrada que lo normal, lo normal es que las distracciones me saquen de mí misma. no escucho, no presto atención, no me molesto, pero una llamada de teléfono es una interrupción, comida sobre la hornilla, no pienso vigilarla, ni siquiera termino de saber qué está y qué no está ahí hasta que me lo hacen notar. pausas para buscar la música que no son del tipo anterior de pausas. suena nuevamente el teléfono: es mateo. me llama para agradecerme el estuche, para decirme que el otro día en el msn cuando no me habló y puso solo hola y chau no era él sino la mujer de su abuelo que no sabía qué ponerme. le dije que suponía que algo así había pasado. le dije que lo pase lindo en su viaje, que le mandaba besos, pero no me atreví a decirle, a mi niño perfecto de ocho años, porque yo estaba en tímida presencia de otros, cuánto lo quiero. buen viaje, regalador de luz.
(la canción es judy and the dream of horses de belle & sebastian. me hubiera gustado encontrar el video, pero no sé si existe...)
07-dic-2008
O Princípio da Incerteza
creo que es la única película portuguesa que he visto, y la vi ayer, sola. no me disgusta en lo absoluto ir al cine acompañada, pero me solazo mucho en ir sola. por una cuestión tal vez esotérica, creo que mis mejores experiencias de cinefilia las he tenido yo sola envuelta de oscuridad o de sábanas hasta el cuello torcido, enfrentada al rostro de los actores del mismo tamaño que mi propia cara.
ayer la vi. la historia es simple, clásica: 3 amigos de infancia, 2 hombres, 1 mujer. uno pobre, uno rico. el pobre ama a la chica de clase alta empobrecida y la chica se casa con el rico que sacará a su familia de la pobreza y corresponde a su estatus, pero se complace más que mucho cuando el pobre le confiea su amor. el pobre está relacionado a una prostituta que ha hecho fortuna regentando burdeles y discos. la prostituta se hace amante del rico, que jamás se casaría con ella, pero la ama.
la joven burguesa camila no se queja jamás ante la presencia de vanessa: no soy buena dice en un momento de la película, es la fuerza de la costumbre la que me hace ser así.
su mano es pedida a través de unos tíos amigos de la familia del futuro novio, antonio; y en la cena de pedida -con vanessa ya presente-, alguien dice que camila es guerrera y mártir, se preguntan que cuál más y ella termina diciendo que ninguna de las dos, pero ya sabemos todos que sí que lo es, y las dos.
con eso se inaugura una serie de referencias y paralelos con juana de arco, que, además, está en la capilla llena de telas de araña adonde camila reza eventualmente. camila, se dice, es inocente; pero veremos, con ese "principio de incertidumbre" que los personajes no son lo que parecen, sobre todo camila. camila soporta las "humillaciones" de su marido que dice no considerar tales, pero, al mismo tiempo, tarde o temprano las venga. camila tiene una suerte de doble naturaleza extraña y fascinantemente integradas que van fluyendo como una serpiente entre piedras bajo el sol ardiente camino a su certera supervivencia. camila es su naturaleza y su naturaleza tiene mucho de control social, de elevación, de mirada distante, sienciosa y femenina. este piadoso ángel social, bien mirado, es más bien cruel y frío.
me gusta todo lo que dice la película sin decirlo, hasta su banda sonora simplona y torpe que sube el tono de los violines a medida que va aumentando la tensión de la película, me gustan los diálogos absurdos, me gusta la "inculta" vanessa que es capaz de referirle a camila que una frase suya es idéntica a la de juana de arco que abjura y luego reniega de su abjuración.
vanessa incluso en un momento le reprocha esa frialdad que ella tiene, tan parecida a la de su marido; ¿será así la pasión burguesa? en este película ángeles y diablos literalmente se enfrentan, solo que, cual mitología japonesa unos son los otros y viceversa.
me gusta cuando camila (creo que es "camilla") está visitando la tumba de uno de los hermanos amigos de familia junto con la empleada de casa y tienen una conversación acerca de las personalidades múltiples (las normales) y las personalidades épicas (como la de juana de arco) que no dudan, que van como en línea recta siempre hacia lo mismo, aunque sea sinuosamente, como camilla, serpiente y flecha.
23-nov-2008
24-oct-2008
niña flor que se come las uñas



10-sep-2008
Władysław Podkowiński

yo buscaba otra cosa... (¿o esta misma?) y encontré a Władysław Podkowiński que me hizo recordar un texto acerca de la pasión que colgué en este blog hace unos meses. nunca lo había visto, pero me ha encantado el hallazgo. este señor polaco murió a los 29 de tuberculosis y este es su más famoso cuadro que él mismo destruyó 36 días después del inicio de la exhibición, según encontré en wikipedia. tal vez por el escándalo que produjo al ser exhibido en 1894 -un año antes de su muerte- en una galería de varsovia. posteriormente, fue restaurado.
hoy no estoy muy pasional -al menos como la del cuadro, no-, estoy de mohín, de puchero, de pies fríos, hilos y cubrecama verde claro...
ayer empecé a leer las cartas a theo de van gogh, nuevamente, luego de años de haberlas empezado y abandonado. en esas épocas mis prejuicios antireligiosos -no siempre presentes en mí- me hicieron rechazarlas; hoy -da vueltas la vida- la inocencia y búsqueda de "perfección espiritual" de van gogh me hacen sentir distinta de él a la vez que irremediable y terriblemente corrupta, anclada y hasta pragmática... ¿será que aún no llega la primavera?...
22-ago-2008
Protestas indígenas: La lucha contra los engaños y la prepotencia
Protestas indígenas:
La lucha contra los engaños y la prepotencia
Alberto Chirif
¿Se oponen los indígenas al desarrollo?.-
Hace pocos días, en sendas entrevistas por televisión, he escuchado opiniones de dos ministros sobre el tema de las protestas en curso de miles de indígenas en diversas zonas del país. Uno de ellos es el premier, el Sr. Jorge del Castillo, para quien el tema se resuelve en el hecho de que los indígenas son pobres, a pesar de poseer grandes extensiones de tierras, y, a la vez, en la existencia de una serie de personas e instituciones que quieren mantenerlos en esa condición para poder aprovecharse de ellos y manipularlos. No explicó bien en que consistiría este aprovechamiento ni tampoco la finalidad de la manipulación. El otro es el recién estrenado ministro del ambiente, Sr. Antonio Brack, que hizo una comparación primorosa de los indígenas del Perú con los bávaros. Estos últimos, afirmó, mantienen sus tradiciones, sus vestidos (esos de cuero con tirantes y sombrerito del mismo material, de alas cortas, para los hombres; y de faldas largas, con mandil, para las mujeres), pero a su vez son empresarios ricos. Puso como ejemplo de esto el hecho de que la fábrica de esos súper autos BMW está allá, en Bavaria. Luego pasó a hablar sobre la artesanía shipiba, que le encanta, según confesó, y que podría ampliar su mercado y volver rica a la gente, pero para esto, sentenció, los indígenas debían modernizarse y trabajar.
¿Pero qué ha hecho el Estado para promover eso?, interrumpió el entrevistador al ministro Brack, supongo yo sin ánimo de fastidiarlo, porque ese periodista no se distingue por ser un comunista solapado ni tampoco un crítico del gobierno. ¡Ah!, reparó el ministro, en eso hay que reconocer que no ha hecho nada. A reconocimiento de culpa relevo de pruebas, dicen los abogados.
No obstante, otras cosas me quedaron dando vueltas en la cabeza. La primera es qué tiene que ver la andanada de decretos promulgados por el Ejecutivo, que buscan reducir en unos casos y anular en otros los derechos de las comunidades indígenas, con la preocupación de estos ministros por la pobreza de los pueblos indígenas. Debo admitir que no encontré la relación. Más bien, me quedó claro que si los indígenas pierden sus tierras se quedarán más indefensos dentro de la sociedad nacional, como fácilmente se puede ver a raíz del tipo de condiciones que suele imponerles aquello que se llama la ley de la oferta y la demanda. Por ejemplo, los madereros pagan por un árbol de cedro en pie 20 soles. En otras palabras, ellos recuperan el costo de su asalto con la venta de cuatro pies de un árbol que puede producir dos metros cúbicos de madera.
No se puede negar que en los últimos 10 ó 12 años el Perú registra índices de crecimiento macroeconómico muy positivos. Pero tampoco se puede negar el aumento de las “víctimas del desarrollo”, parafraseando a mi colega Shelton Davies, hoy consultor del Banco Mundial. En la década de 1970, él estableció estos pares antagónicos para representar, por un lado, a los indígenas del Brasil y, por otro, el espectacular crecimiento que experimentaba el país en ese tiempo, como resultado de una millonaria inversión de capitales transnacionales. Pero esto última no ha podido revertir el hecho de que en ese país se reconozca la existencia de un 50% de pobres, de los cuales más de la mitad están en situación de miseria, ni tampoco que se frene el crecimiento desenfrenado de la violencia como producto de dicha pobreza.
Para volver a las “víctimas del desarrollo” debemos referirnos, por ejemplo, a los achuares del Corrientes y, en general, a los indígenas de otras zonas petroleras. Si se compara los índices del PBI que se produce en los distritos petroleros, con la situación de deterioro y empobrecimiento de la situación de los indígenas y ribereños que habitan en ellos, vemos fácilmente que no hay relación positiva entre inversión y desarrollo, sino todo lo contrario. Los pueblos indígenas nunca han sido ricos pero tampoco han sido pobres. El juego de estos conceptos no ha correspondido a su realidad. No han tenido nunca dinero, elemento que no ha hecho parte de su propio proceso histórico, pero sí han podido satisfacer plenamente sus necesidades de alimentación, vivienda y vestido; y han tenido además ventajas adicionales, como vivir en un ambiente sano y tener capacidad de manejar sus conflictos. Ahora, en cambio, a raíz del “desarrollo”, no sólo no tienen dinero, sino que tienen un medio ambiente deteriorado, que ya no les provee de bienes y servicios de calidad, como sucedía antes, y su salud está afectada, tanto en lo físico, como en lo psicológico.
Nunca he conocido a un indígena que se niegue al progreso, a tener más dinero y poder comprar con éste nuevos bienes. La historia de las relaciones entre las sociedades indígenas y la colonización da cuenta clara de esto desde los primero tiempos del contacto. Las herramientas de metal, por ejemplo, no fueron una imposición externa, sino una innovación tecnológica aceptada de buen ánimo y buscada por los propios indígenas. De hecho, su interés en mantener comunicación con los europeos no fue motivado por la religión ni otro tipo de enseñanzas de origen foráneo, sino por tener acceso a las herramientas de metal que facilitaban su trabajo y lo hacían más efectivo.
En este sentido, los defensores de los decretos no deben buscar argumentos absurdos para mantener su decisión y cuestionar a los indígenas y a quienes no piensan como ellos. Los indígenas no se oponen a la innovación ni a las mejoras de sus condiciones de vida, sino al despojo y a este tipo de desarrollo que en realidad los hunde porque enajena sus recursos y su capacidad de decidir libremente sobre su futuro.
La insistencia de los decretos.-
No es que los decretos aprobados fijen condiciones democráticas para que las comunidades indígenas elijan libremente su destino como colectividad, así como el uso que le quieran dar a sus tierras colectivas. No, no es eso. Es, por el contrario, que los decretos promueven compulsivamente la anulación de los derechos colectivos de los indígenas con la finalidad de disolver (palabra que nos trae reminiscencias de abril de 1992) a las comunidades y parcelar sus tierras para que entren al mercado. Por lo demás, la parcelación de las comunidades para que pongan sus tierras en el mercado de tierra no es una idea nueva, como cree el señor presidente, sino muy antigua. En el Perú, durante el mandato de Simón Bolívar, con el argumento de atacar instituciones coloniales, “que sustraían la tierra del mercado e impedía la conversión de sus tenedores en propietarios directos”, se eliminaron, en 1824, las protecciones de las tierras indígenas. El resultado fue la creación de latifundios y, entonces sí, el empobrecimiento de la gente que se quedó sin soga y sin cabra. En Chile se dio un proceso similar desde el siglo XIX que afectó principalmente las tierras de los mapuches. El porcentaje de solicitantes de la parcelación fue reduciéndose paulatinamente, hasta que Pinochet determinó que con uno solo que la pidiera, se procedería a la partición de las tierras. En la práctica, se presentaron casos en que ese uno ni siquiera era mapuche, sino un foráneo asentado en sus tierras.
Las comunidades son autónomas según
Pero no es sólo a través de esos decretos que el Estado busca anular los derechos colectivos, que son propios de los pueblos indígenas y que han sido parcialmente formalizados, con su esfuerzo y el apoyo de otros agentes, el Estado entre ellos, en la legislación nacional y en los convenios y declaraciones internacionales, durante los últimos 40 años. Es también mediante su práctica política que apunta hacia eso, desconociendo importantes normas que hacen parte de la legislación nacional.
En este sentido, hay que mencionar el derecho a la consulta previa, informada y de buena fe que está contemplado en el Convenio 169 de
La situación respecto a los contratos petroleros en tierras de comunidades indígenas es similar. Hay que decir, además, para sopesar el grado de incumplimiento del Estado respecto a sus propias normas, que el Decreto Supremo Nº 012-2008-EM, dado el 19 de febrero de este año, que aprueba el “reglamento de participación ciudadana para la realización de actividades de hidrocarburos” y que ha sido elaborado en concordancia con el convenio 169 y
No obstante esta reafirmación de principios y obligaciones hecha por el propio Estado peruano, el 12 de diciembre de 2006 PERUPETRO suscribió contrato con la empresa HOCOL para la exploración y explotación del lote 116, ubicado en la zona del alto Marañón, provincia de Condorcanqui, sin haber efectuado ninguna consulta previa; y sólo realizó “eventos presenciales” para informar a la gente sobre el contrato que ya había suscrito, los días 12 y 29 de marzo de 2008, es decir, un año y tres meses después de haber tomado unilateralmente la decisión de autorizar a la empresa su operación en el país.
El racismo.-
Muchos de los que han escrito sobre el conflicto actual han hablado sobre el tema del racismo. Me atrevo sin embargo a volver a mencionarlo, a riesgo de no tener cosas nuevas que decir. Lo hago simplemente para expresar mi indignación.
En los 40 años que llevo trabajando con pueblos indígenas todas las decisiones fuertes que han tomado colectividades indígenas amazónicas han tratado de ser desacreditadas por sus opositores como supuestos resultados de manipulaciones externas. Recordaré algunas. A comienzos de la década de 1980, los aguarunas resolvieron echar de su territorio a Werner Herzog, soberbio cineasta alemán, considerado por algunos como “progresista”, que burlándose de la voluntad de la gente quiso a toda costa mantenerse en la zona y realizar allí su película. Antes, el Consejo Aguaruna-Huambisa (CAH), había ganado sus reclamos en todas las instancias administrativas, pero esto no sirvió para que Herzog se marchase. Entonces fue echado a la fuerza. La respuesta fue: son manipulados. ¿Por quienes? La oferta fue variada y hasta contradictoria: misioneros del ILV que no querían gente extraña en la zona, comunistas, espías de países vecinos interesados en crear el caos y, por supuesto, ONG.
Se atribuyó también a la manipulación sucesos trágicos, como el desalojo de colonos realizado por los propios aguarunas, primero, en Chamikar, comunidad en el alto Marañón, y, años más tarde, en Flor de
A fines de la década de 1980, los ashánicas del Pichis se levantaron en armas contra el MRTA, a raíz de que éste había asesinado a su líder, don Alejandro Calderón. En el proceso, convocaron a los asháninkas del Gran Pajonal. Nuevamente se levantó el argumento de la manipulación, que esta vez recaía sobre AIDESEP y sus asesores.
Más recientemente, en 2006, los achuares del Corrientes tomaron medidas de fuerza a raíz de que sus protestas por la contaminación de su medio ambiente y de su propia salud, debidas en ambos casos al vertimiento durante décadas de aguas de formación en los ríos y quebradas. En esta oportunidad, los acusados de manipulación fueron ONG que trabajan temas de derechos humanos y ambientales.
En resumen, nunca se admite que los propios indígenas son capaces de expresar su opinión a procesos que son contrarios a sus intereses. ¿Por qué? Porque son indígenas, es decir, por racismo. La actitud no es nueva y me hace recordar un pasaje de las investigaciones judiciales realizadas durante el proceso del Putumayo, a inicios del siglo XX, mediante el cual se abrió juicio a los caucheros acusados de las masacres de los indígenas. Rey de Castro, cónsul peruano en Manaos, fue encargado por el gobierno peruano de informar sobre los hechos, pero en realidad asumió la defensa a rajatabla de los caucheros. Él trató de desacreditar las declaraciones de los indígenas que habían sufrido castigos y vejaciones, con el argumento de que, por ser indígenas, no tenían capacidad de afirmar una cosa así. Esto a pesar de que lo que decían se refería a maltratos sufridos en carne propia. En consecuencia, si afirmaban eso, era porque eran manipulados.
En el tiempo que llevo trabajando con pueblos indígenas, nunca he sabido que ninguno de estos actos de protesta u otros menos visibles, para oponerse a decisiones del Estado o de empresas, haya sido manipulado por algún agente externo.
Final.-
La insistencia en la pobreza de los indígenas, por todas las consideraciones expuestas, parece sospechosa, aunque en algunos casos admito que pueda deberse a la ignorancia de quienes sostienen este argumento para justificar los decretos. La enajenación de sus tierras y el rompimiento de su cohesión social no son formas de encarar la pobreza. La pobreza, por otro lado, es consecuencia de una manera de ver el desarrollo que termina expropiando a la gente con menos poder dentro del sistema, para trasladar sus heredades al gran capital.
Si al Estado le preocupa realmente la pobreza, que comience por donde están la mayoría de pobres, es decir, las ciudades: ambulantes, cuidadores de autos, cantantes callejeros, obreros voluntarios que reparan pistas y hasta carreteras, carteristas y escaperos; también está una larga relación de profesionales de diversas ramas, muchos de ellos muy calificados, que se han empobrecido por falta de trabajo y que han debido dedicarse a labores como la de taxistas. Y en el caso de las comunidades indígenas, si el Estado quiere hacer algo por ellas que las apoye a manejar sus bosques de manera sustentable, a fin de obtengan beneficios económicos de su aprovechamiento, o las cochas, para levantar la productividad piscícola. Esto no dará como resultado nuevos levantamientos, sino el agradecimiento de las comunidades a un Estado que en vez de tratar de hundirlas, las levante.
Mientras tanto, que el Estado cumpla con










